lunes, 14 de agosto de 2017

La dama desaparece

ETHEL LINA WHITE  


  • Traductor: Enrique Maldonado Roldán
  • Tapa blanda: 312 páginas
  • Editor: Alba; Edición: 1 (15 de marzo de 2017)
  • Colección: Rara Avis
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8490652791
  • ISBN-13: 978-8490652794
                                                               MI OPINIÓN
"La dama desaparece" es una historia de intriga y suspense, demasiado lenta al principio pero con una tensa parte final para compensar.

Iris va de vacaciones con un grupo de amigos y a última hora decide quedarse sola un par de días más para descansar de ellos también. Ya lo dicen las madres, no te separes del grupo.
En el viaje de vuelta, entabla conversación con una dama que más tarde desaparece. Los inquietantes compañeros de viaje de Iris no la creen y ella empieza a dudar de sí misma.

Estamos ante una novela clásica de misterio y suspense pero que al mismo tiempo está contada con un lenguaje actual, no sé si culpa de la traducción o qué. Tiene un estilo muy correcto, haciendo uso de un extenso vocabulario y descripciones muy minuciosas de lugares, del entorno y de todos los objetos que aparecen en cada escena. Un narrador omnisciente va contando todo lo que sucede, lleva de la mano al lector y le aporta toda la información necesaria e innecesaria para comprender el caso.
No quiero dármelas yo de superentendida pero me da la sensación de que la autora o el traductor han ido tirando los paréntesis de cualquier manera a lo largo del texto, a veces no tenía mucho sentido.

Tiene un inicio demasiado lento para mi gusto, no me importa que no haya una acción frenética y no sea como los thrillers actuales en los que casi hay que tomar pastilla para el mareo antes de empezar a leer pero es que esta mujer a veces se duerme escribiendo. Durante una buena parte del libro, casi noventa páginas, he tenido la sensación de que no estaba pasando nada ni iba a pasar en el futuro. Tuve suerte con la premonición porque sí que pasó y según se van descubriendo más datos y se forma la trama, el lector va entrando en la historia.

Los personajes son bastante planos, estereotipos que solo están para darle forma a la trama que es donde se concentra la novela, en el "qué sucede". Durante la lectura, el lector irá cambiando de opinión respecto a quién dice la verdad o en qué va a parar la cosa. Solo al final descubrirá la verdad. Es un acierto el modo en el que la autora esconde bien las cartas hasta el final.

Después de esas primeras cien páginas de lectura un poco somnífera, el libro arranca, la protagonista está en verdaderos apuros y el lector se sienta derecho en su silla, expectante ante el desarrollo de los acontecimientos. Casi toda la trama, lo más importante, se desarrolla dentro de un tren, con todo lo que eso supone, está en marcha y no hay lugar por dónde escapar ni adónde. Se crea una atmósfera muy claustrofóbica y según se va acercando al final, mucha tensión.

Esta obra tiene una adaptación al cine a cargo de Alfred Hitchcock. La verdad es que no me imagino al amigo Alfred leyendo el tostón inicial, más bien creo que alguien se la sugirió y sacó lo bueno, que es la idea.

En conclusión, novela de intriga para los seguidores sin prisa de Agatha Christie y toda la troupe de clásicos.

PUNTUACIÓN: 2,5/5



lunes, 7 de agosto de 2017

Cuando aparecen los hombres

MARIAN IZAGUIRRE



               "...la sensación de que una vez, hace mucho tiempo, viví una felicidad sin deseos."

  • Tapa blanda: 392 páginas
  • Editor: Lumen; Edición: 001 (9 de febrero de 2017)
  • Colección: LUMEN
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8426404065
  • ISBN-13: 978-8426404060

                                                           MI OPINIÓN

"Cuando aparecen los hombres" es una novela trágica y romántica, con una protagonista muy especial y algunos baches estructurales que no llegan a estropear la historia.

La novela va de mujeres con mala suerte. Un maestro de esgrima cuenta la vida de una mujer, Teresa, que fuera su alumna de joven y ahora ha desaparecido. Va recabando información hablando con distintos personajes relacionados con ella, los guardeses y una empleada de su hotel rural en la costa Brava, y a través de unas cartas escritas por Elizabeth que vivió en el pasado en la casa.

De mano de este narrador vamos a conocer a las mujeres de esta novela y a los hombres que pululan alrededor. Es una novela femenina en cuanto que ellas son las que se llevan toda la atención y tienen más peso en la trama. Ellos les dan réplica y no son especialmente malos, aunque tampoco buenos del todo salvo uno. A veces está narrada en tercera persona cambiando de personaje, otras en primera persona además de las cartas de Elizabeth. Se forma así un totum revolutum de perspectivas y narradores y de si esto era así o no que puede llegar a despistar al lector. De hecho el propio narrador, el maestro Philippe, lo dice, que algunas cosas se las imagina y fabula para completar los datos que le faltan.

El estilo es sencillo y aunque no faltan adornos y símbolos no es recargado. La novela fluye y no se estanca en ningún momento. No faltan descripciones muy evocadoras de lugares de la costa, pero sobre todo, haciendo buen uso de adjetivos y metáforas, la autora consigue trasladar al lector y crear una atmósfera que lo separa de la realidad mientras lee.
Me han gustado mucho los pasajes románticos. Esto es algo muy positivo ya que como los habituales sabéis, el almíbar me provoca urticaria y huyo de él como de las llamas del infierno. Pero este romanticismo tan bien construido, tan bonito, tan pasional y emocionante me pierde y celebro encontrarlo en mis lecturas.

Los personajes están perfilados con mucho mimo y cuidado en todas sus dimensiones, como digo, sobre todo los femeninos y aunque en un principio cuesta entenderlos, solo Ángela me ha caído mal de principio a fin, a Teresa le hubiera deseado otro final, me ha parecido injusto pero comprendo lo que la autora ha querido hacer y bueno, visto en conjunto, lo acepto. Pero la que me ha gustado mucho, me ha ganado y me ha tocado más la fibra en todos los sentidos ha sido Elizabeth. Por muchos motivos, por su carácter, su actitud, sus sentimientos, todo en ella me atrapaba cada vez que tomaba la palabra. Los hombres están ahí, van y vienen y aunque son determinantes no tienen mucho sitio.
Merece una mención especial la época en la que vivía Ángela, la madre de Teresa. Aparecen varios artistas famosos como Salvador Dalí pero de refilón, solo es un cameo. Sin embargo, la vida en esa época resulta atractiva tal y como se cuenta en el libro y recuerda un poco a algunas novelas de Scott Fitgerald.

Aunque hay abundantes diálogos que ayudan a entender a los personajes, sin embargo van a ser los silencios y los secretos los que determinen el devenir de las historias de amor.

La gran pega se la pongo como ya he adelantado, a la estructura de la novela. No es que sea insalvable pero me ha parecido innecesario ese juego de narradores, los cambios sin avisar que descolocan a veces al lector hasta que se acostumbra. Esa sensación de no saber del todo qué pasó genera cierta desconfianza, al menos a mí es lo que me ha pasado. Queda como muy chapucero, desluce, como cuando hacías un borrón pasando un dibujo técnico a tinta, todo el trabajo se emborronaba un poco aunque se veía que lo importante estaba bien hecho.
También me ha parecido demasiado frío el personaje de Teresa en momentos muy importantes.

En conclusión, una novela repleta de sentimientos, con tragedias, romance, mentiras, secretos en un paisaje encantador. Si las Brönte vivieran la hubieran escrito.

      "A veces pienso que vivo a través de los otros, de sus vidas lejanas en incomprensibles. "

PUNTUACIÓN: 3,5/5 treinta y cinco años son demasiados, debería haberse acordado antes.